Los 4 tipos de apego

por | Oct 21, 2020 | Relaciones

1. ¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo afectivo profundo que estableces con las personas que te son emocionalmente próximas.

El apego habla de cómo amas y te dejas amar. De tu manera de relacionarte ante una conexión significativa.

Y no me refiero solo al vínculo de pareja, el apego es hacia tu familia, amistades, mascotas…incluso hacia posesiones y experiencias.

La mezcla entre lo que tu biología dicta y cómo fueron tus vivencias tempranas marca la forma en la que te relacionas, o lo que es lo mismo, tu estilo de apego.

2. ¿Cómo se forma el apego?

Comienza a formarse a partir del vínculo que establecemos con nuestros primeros cuidadores, las figuras con las que aprendimos de afecto, protección y seguridad.

Ya ves, nuestras relaciones condicionan parte de nuestra personalidad, incluyendo nuestro estilo de apego.

Somos mamíferas, gran parte de nuestra supervivencia y bienestar depende de nuestro clan. Nacemos indefensas y dependientes de nuestro entorno y es así durante muchos años.

Pero no solo necesitamos que nos alimenten o nos alejen de las fieras. El contacto físico amoroso es ansiolítico, el afecto relaja nuestro sistema nervioso y el amor nos aporta sentido y placer.

Estamos diseñadas para que el apego sea importantísimo en nuestra supervivencia y también en nuestro desarrollo posterior.

Las investigaciones sobre el origen del apego comprueban que la primera persona que nos cuida y nos atiende al nacer (ya sea madre, padre u otr@) condiciona la manera en la que nos vinculamos posteriormente.

Claro, que el apego no se desarrolla solo a través de la relación con tus cuidadores principales, también depende del resto de vínculos significativos de tu vida.

Vínculos significativos son los que te han causado un impacto afectivo importante, incluyendo tanto los que tienes con tus personas más queridas, como con aquell@s que más te hayan dañado.

Si has sufrido experiencias conflictivas en torno al apego, es posible que perjudiquen tus relaciones actuales y tu capacidad de dar y recibir afecto. Como en alguno de estos ejemplos.

  • Herida de rechazo: Si esa niña del cole que se metía contigo te hizo creer que eras fea y tonta, puede que esta herida esté muy presente en ti y que seas muy susceptible al rechazo.
  • Herida de abandono: Si te faltó papá (estuviera presente o no) probablemente revivas ese abandono contigo misma o con tus parejas.
  • Abusos, trauma: Sobrevivir a un abuso, de la índole que sea, suele provocar un trauma de apego, de mayor o menor magnitud en función de cómo te haya amparado tu círculo.
Oso de peluche con vendajes

Los lazos afectivos son fuente de seguridad, confianza, bienestar…pero ¿cuándo no es así?

Pues intentamos compensar (conscientes o no) utilizando estrategias que protegen nuestras partes más vulnerables.

Y así se forma nuestro estilo de apego que, según los estudios de Bowlby y Ainsworth, puede ser:

  • Apego ansioso.
  • Apego evitativo.
  • Apego desorganizado.
  • Apego seguro.

Te los voy a explicar resumiditos y de manera muy práctica. Te dejo también enlaces a material extra por si te interesa profundizar, tras leer estos pilares fundamentales.

3. El apego ansioso

“En este mundo hay cosas que solo puedes hacer por ti misma y cosas que solo se pueden hacer entre dos personas. Y es muy importante conseguir que las dos combinen bien”

Murakami.

El estilo de apego ansioso es un habitual en consulta, ya que cuando está activo provoca floridas manifestaciones y mucho sufrimiento.

  • ¿Cómo se origina?

Las personas que desarrollan este estilo de apego sintieron en su infancia que los cuidados que recibía no eran estables ni constantes. A veces se cubrían sus necesidades y otras no.

Esta lotería de incertidumbre genera una actitud de miedo y ansiedad por el abandono del cuidador, que si bien podía estar presente, quizás no estaba accesible.

Otra característica clave, es que el niño que desarrolla apego ansioso no se tranquiliza en presencia de la figura de apego porque anticipa que se va a ir dejándolo desatendido, lo que le lleva a acumular mucha rabia y frustración en los momentos de separación.

  • ¿Cómo se manifiesta en la etapa adulta?

Pongamos el ejemplo de una relación de pareja, aunque puede extrapolarse a cualquier otra.

Una persona con estilo de apego ansioso con frecuencia se funde con su pareja. Teme que la abandone, así que se va a esforzar mucho porque eso no pase, llegando fácilmente a relaciones de mucha dependencia.

Suele tener una profunda desconfianza en sí misma que la lleva a la constante búsqueda de aprobación externa y a la continua confirmación del vínculo “¿Me quieres?”, “¿Todavía te gusto?”.

Revisarle los mensajes a su pareja, celos, llamadas cada poco… son habituales para conseguir dicha confirmación y así sentir un poco menos de ansiedad.

Mujer con cara de ansiedad

Cuando una persona con apego ansioso llega al límite, fácilmente montará una escena, exagerada a ojos ajenos, pero a la altura de su angustia interna.

También acumula rencor en una especie de factura emocional, que no dudará en cobrar cuando la carga de reproches por no atenderla sea excesiva.

El estilo de apego ansioso puede estar latente cuando la persona está soltera, activándose tan pronto surge una oportunidad de vínculo, lo que a menudo disuade de que este se consolide.

La persona suele ser consciente de que “se va de madre” lo que aumenta su inseguridad y destruye su autoestima, convirtiéndose en secreto en “la que se queda con quién la aguanta”

Culturalmente se representa y asocia este tipo de apego con la figura de una mujer sacrificada e histérica, a la que no hay que hacer mucho caso para que no explote y que aguanta lo que le echen.

Estereotipo que no ayuda a ninguna de las partes, todo lo contrario.

  • ¿Cómo puede trabajarse?

Es muy importante que la persona con estilo de apego ansioso refuerce su amor propio. Así reconecta con la confianza en sí misma que le permite poner freno a sus obsesiones y ganar autonomía.

Reconocer y establecer unos sanos límites en sus relaciones fomenta la seguridad que tanto busca en el otro.

Muy importante es evitar involucrarse con personas que activen sus detonadores ansiosos (como los del tipo de apego evitativo), ya que si ambos no están sanando a la par, es fácil que abandone su propio proceso terapéutico para proteger el vínculo a pesar del malestar que conlleva.

Fundamental aprender a identificar y acompañar sus emociones para que no secuestren su conducta. La inteligencia emocional permite comunicar sus necesidades y gestionarlas si estas no pueden ser cubiertas por la pareja.

El cuerpo (en permanente alerta) se beneficia con técnicas de relajación y mindfulness que permiten calmar el sistema nervioso y rebajar la sensación ansiosa.

  • Profundiza

Me gusta mucho esta conferencia de Elma Roura porque está cargadita de ejemplos de la vida cotidiana.

Si el ansioso es tu estilo de apego principal, te vas a ver reflejada seguro. Aquí abajo te dejo el enlace, haz click.

Conferencia apego, Elma Roura.

4. El apego evitativo

“Hay un tiempo para dejar que las cosas sucedan y un tiempo para hacer que sucedan las cosas”

Hugh Prater.

  • ¿Cómo se origina?

Al igual que en el estilo ansioso, prima la inseguridad en la crianza, pero la estrategia para compensarlo es la opuesta, alejarse.

Las personas de estilo evitativo detectaron un rechazo por parte de la figura de apego primaria que no les proporcionó las atenciones y cuidados necesarios.

Aprendieron que debían bloquear sus demandas, reprimirlas y tomar distancia con sus cuidadores.

Según las principales investigaciones, l@s peques con apego evitativo muestran bastante indiferencia ante la presencia del adulto cuidador y se centran en sus tareas y juguetes, mostrando una aparente independencia. Y digo aparente, porque medir sus marcadores de estrés indica que la presencia del adulto no los relaja, si no que los altera.

El trasfondo que los lleva a disimular sus emociones y necesidades es creer que la figura de apego no está disponible así que prefiere no necesitarla para evitar el gran dolor que le provoca su rechazo.

  • ¿Cómo se manifiesta en la etapa adulta?

Continuemos con el ejemplo de una relación de pareja.

Al apego evitativo le incomoda la conexión emocional y las muestras de afecto. Disfruta iniciando relaciones porque cubren sus necesidades afectivas en la conquista pero se desconectan rápidamente cuando llega la intimidad emocional o el compromiso a largo plazo.

Mujer que quiere huír

Recuerda que en la infancia asoció el amor con el dolor del rechazo, exponerse a uno le conecta directamente con el otro.

Así como les cuesta conectar con sus emociones y necesidades también con las de l@s demás. En cuanto captan una exigencia afectiva se repliegan sobre sí mism@s y comienzan a preparar la huida. Son grandes maestr@s del escapismo.

Disimulan y parecen muy autosuficientes, cuando en realidad lo que hacen es constreñirse en su cueva para no arriesgar a ser de nuevo rechazados y dañados.

Mientras no son conscientes de este mecanismo de evitación suelen enrolarse en relaciones dónde juegan al gato y al ratón, marcando el compás y decidiendo unilateralmente cuándo hay acercamiento y cuándo no.

Un juego al que, casualmente, se apuntan a menudo las personas con un estilo de apego ansioso.

  • ¿Cómo se trabaja?

Para el apego evitativo es vital la reconexión emocional con un@ mism@. Revisar su historia, sanar bloqueos y reencuadrar todos esos momentos de “me estás agobiando” para asumir su parte de responsabilidad.

Reconocer lo que sienten e identificar su piloto automático les ayuda a chequear su nivel de disponibilidad emocional de cara a las relaciones.

Conectar con sus emociones favorece que desarrolle la empatía hacia las de l@s demás.  

Reformular sus creencias sobre el compromiso, y ser capaz de delimitar su espacio para comunicarlo con claridad les ayuda mucho.

Si tu estilo de apego es evitativo y decides trabajarlo, te darás cuenta del efecto que provocan tus bombas de humo y podrás repararlo si te lastima.

Puedes quedarte o no, eres libre, pero si acostumbras a entrar por la puerta de delante y a salir de puntillas por la de atrás, eres la primera perjudicada.

Aprende a expresar tu agobio y a permitir que la otra persona tenga derecho a réplica. Así se construye desde un lugar seguro y confiable que aumente tu disponibilidad emocional.

El contacto físico y la intimidad profunda son bálsamo para tus heridas una vez que traspasas el pánico a perder la autonomía. El buen amor no lastra, te lo aseguro, pero para verificarlo tienes que ponerte a prueba.

Si la teoría te cuadra pero en la práctica lo ves imposible… ¡pide ayuda! La oportunidad que te das al hacerlo es grande.

¿Qué es la disponibilidad emocional?

Es la actitud de apertura que te permite reconocer las emociones propias y ajenas, con la predisposición de atenderlas y cubrir sus demandas.

Una manera de comprobar si estás emocionalmente disponible para iniciar una relación, es preguntarte:

¿Tengo tiempo, espacio y apertura en este momento para dedicarle a este vínculo?

  • Profundiza

Fíjate en el apartado del estilo de apego evitativo de este vídeo.

Lo ejemplifica muy bien con el personaje de Iron Man que, en efecto, parece de libro.

Así se suele retratar culturalmente al estilo de apego evitativo, como un hombre con actitud de dandy distante al que tienes que convencer para que se quede.

Teoría del apego, Carisma al instante.

5. El apego desorganizado

“Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar”

Frida Khalo.

  • ¿Cómo se origina?

El estilo de apego desorganizado creció con una constante sensación de miedo intenso.

Este surgió de la negligencia continuada de sus cuidadores (violencia, abuso, desprotección) o por empatía con el propio miedo de su principal figura de apego.

Se llama desorganizado porque la estrategia que sigue no es uniforme, es caótica.

Si el estilo ansioso muestra de manera continuada la angustia ante el abandono y el evitativo la distancia emocional, en el estilo desorganizado todo vale.

Niña escondida llorando

Se percibe en l@s niñ@s con este estilo de apego una especie de descontrol de sí, con comportamientos muy desconcertantes y faltos de coherencia, que muchas veces hacen que l@s tachen de problemátic@s e inadaptad@s.

  • ¿Cómo se manifiesta en la etapa adulta?

Crecer con este nivel de inconsistencia y trauma, deja huella.

Es habitual que los conflictos relacionales sean intensos en el tipo de apego desorganizado, al que le cuesta entenderse a sí mismo y mucho más conseguir que lo entiendan y lo sepan llevar.

Se afilian en relaciones predominantemente tormentosas y atraen a parejas que se sienten cómodas con el caos, pagando muchas veces un caro precio por esa resonancia.

Las conductas autodestructivas, adicciones y la falta de estructura también se dan con facilidad en este estilo de apego, lo que dificulta aún más la posibilidad de una relación sana y satisfactoria.

Las personas con estilo de apego desorganizado suelen mostrar desequilibrio en la polaridad agresividad-pasividad, mostrándose en un caso muy dominantes y controladores y en el otro totalmente sumisos y dependientes.

Esta polaridad también se muestra con asiduidad en la sexualidad, que suele estar hiperactivada o todo lo contrario, siendo muchas veces la descarga sexual la que mantiene el vínculo en sus relaciones cuando son tóxicas.

  • ¿Cómo se trabaja?

Aunque no es determinante, sí es habitual desarrollar patologías en el estilo de apego desorganizado, ya sean físicas o psicológicas.

Todo depende de la magnitud del trauma, y de lo que se haya encontrado en la vida adulta para repararlo. Así que es importante resolver primero lo más acuciante del presente para poder volver atrás para sanar esas heridas, aunque de entrada parezca lo más dificultoso.

La sensación de no poder fiarse de nadie en el mundo, que se manifiesta avasallándolo o rindiéndose totalmente ante él, es estructural, por ello desarrollar la confianza (propia y ajena) es indispensable.

Criarse en el miedo perjudica enormemente al amor propio. La persona se percibe como malévola o indigna y, por lo tanto, merecedora de una mala vida. Aprender a cuidar de una misma con cariño y paciencia es un gran reto cuando se parte de estas carencias, pero ineludible.

Importante fomentar la independencia, porque es común que el caos se traspase al ámbito laboral y doméstico, lo que les hace depender muchas veces de otros para cubrirse económicamente.

Recibir ayuda es genial cuando el equilibrio entre dar y recibir es justo, pero potencialmente peligroso si se hace desde la desesperación.

Seguramente has visto representado este estilo de apego en películas y libros como una persona excéntrica y atormentada (hombre o mujer, aquí hay más paridad) con gusto por la seducción y las relaciones no convencionales, como el protagonista de “50 sombras de Grey”.

 

  • Profundiza

Natalia Gurdian es una psicóloga especialista en apego que tiene un canal de Youtube sobre el tema.

Todos sus vídeos son muy prácticos y útiles, pero este en concreto que te dejo aquí, es de lo mejorcito que he encontrado sobre el estilo de apego desorganizado.

Te quiero cerca, pero me da miedo. Natalia Gurdian

6. El Apego seguro

“Conviene saber que el amor es el único juego dónde hay que empatar”

Marwan.

Padre leyendo a bebé
  • ¿Cómo se origina?

Contrariamente a los otros estilos de apego, en el seguro, el niño si sintió que recibía la atención requerida y que sus demandas eran respondidas de manera continuada por sus cuidadores.

Cercanía y afecto son las notas comunes de estas infancias dónde se sienten confiados para explorar el entorno y evolucionar porque tienen la seguridad de estar respaldados y protegidos por el adulto cuidador incondicionalmente.

  • ¿Cómo se manifiesta en la etapa adulta?

Las personas de estilo de apego seguro confían en su capacidad para afrontar lo que venga en una relación y en sobreponerse si se acaba, por lo que no se aferran, ni manipulan.

No las domina ni el abandono ni el rechazo. En su infancia aprendieron que vincularse es positivo y lo trasladan al afecto adulto.

Cuidan sus estándares de calidad en las relaciones. Si funcionan permanecen y si no, cortan y se reponen.

Se sienten cómodas ante la apertura emocional y saben que el conflicto puede ser constructivo, así que lo transitan.

Tienen facilidad para establecer relaciones satisfactorias, entender a la otra parte y a la vez respetar sus límites.

Muestran este patrón de salud relacional no solo en la pareja si no en el resto de los vínculos significativos (familia, amistades, colegas…) ya que es lo que han “mamado” desde pequeñas. Disfrutan de la intimidad y la fomentan activamente.

Las personas de apego seguro suelen gozar de buena autoestima y, podemos decir, que son las que lo tienen más fácil para vincularse de manera equilibrada y placentera.

7. Mitos sobre el apego

“Mis padres son los culpables de mis malas relaciones porque no me cuidaron bien”

Este es un clásico. Cierto es que nuestros primeros cuidadores generan una influencia enorme en nuestras vidas, pero hasta cierto punto.

No solo pesa lo que hayan hecho contigo, si no de como tú lo hayas vivido o interpretado con tu cerebro inmaduro de bebé o niña.

Tranquilamente puede aparecer un apego inseguro (ansioso/evitativo/desorganizado) en un entorno de crianza dónde no falte de nada.

Y aún contando con las negligencias de tus cuidadores, en la vida adulta te toca a ti responsabilizarte de tus afectos. Cortar con los patrones que te estén perjudicando, independientemente de cuál sea su origen.

Casilla de salida de un juego
“Mi estilo de apego es el peor”

Cada quién sufre y/o disfruta el suyo, en función del resto de factores de su personalidad y vida.

Conozco a personas con apegos ansiosos que gozan el estímulo de la montaña rusa emocional y que no quieren salir de allí. Apegos evitativos que montan su vida en torno a la independencia, que se rodean de personas que quieren lo mismo y les funciona bien.

También apegos desorganizados que reestructuran su vida gracias a la sanación que les provocan relaciones amorosas seguras de la etapa adulta.

Lo que es fijo, es que si consideras que el tuyo es el peor, es que te está generando sufrimiento, decide si quieres comenzar a ponerle remedio.

Mila Moa, solicitar sesión. 

“¿Siempre voy a ser así?”

Tu estilo de apego base no te determina de manera inamovible.

El lugar desde el que te relacionas puede evolucionar con tus experiencias y tu trabajo en ti misma.

También es habitual que en diferentes relaciones se te activen diferentes estilos de apego. Por ejemplo, tal vez con tu familia te relaciones desde una estrategia ansiosa y con tus amig@s desde una evitativa.

“El apego seguro no tiene conflictos en el amor”

Esa es una atrevida generalización.

El bienestar en las relaciones depende de tantos factores, que ninguno es definitivo.

Las personas con apego seguro parten de un factor protector a la hora de vincularse pero no son, ni mucho menos, ajenos a las dificultades amorosas.

“Esto no sirve, no me identifico con ninguno de estos 4 estilos”

¡Pues no pasa nada!

El objetivo no es ponerte una etiqueta, si no reconocer y evaluar tus estrategias para relacionarte, porque cuánto más conoces de tu mapa mejor te mueves por el territorio de la vida.

Simplemente aprovecha lo que te haya resonado.

Un truco, si no te ves bien a ti, utiliza el espejo que son aquell@s con l@s que te relacionas y pregúntate “¿Cómo son las personas que se sienten atraídas por mi?”

 

El apego es un tema extenso e intenso que a mí, personalmente, me apasiona.

No sé que opinas tú, cuéntamelo en comentarios ♥

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